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Educación política
Una de las grandes responsabilidades que deberían asumir las agrupaciones políticas, es la de educar políticamente a los desconcertados electores que depositan su voto, no pensando en la importancia de los partidos, sino respondiendo a un impulso mediático o a la polarización que existe entre las fuerzas del gobierno y las de la oposición. Cuando se estudian con detenimiento las grandes instituciones políticas en el mundo, se puede sacar como conclusión unánime en todas ellas la importancia que le dan a fortalecer su ideología, lo que logra una sintonía con los militantes que explica el comportamiento cívico y los bajos niveles de apatía que presentan ciertos países. Sólo basta una encuesta de las tantas que se realizan para confirmar que los ciudadanos no sentimos arraigo por ninguno de los partidos que están permanentemente en campaña, sino que emitimos un voto por los candidatos que más nos seducen con su propaganda. Las agrupaciones políticas estarían dejando pasar una oportunidad de oro si luego de las elecciones de este año no dedican sus esfuerzos a impulsar unas colectividades que sean centros de pensamiento, con mayor capacidad de atraer a la ciudadanía que de alejarla. No me cabe la menor duda que el umbral en las listas para cuerpos colegiados le abre la puerta a una transformación real de nuestra cultura política. Los pocos partidos que están vigentes tendrán que pensar más en serio en su propia supervivencia a futuro y en las mejores alternativas de crear ambientes favorables para que la ciudadanía no muestre vergüenza en declararse abiertamente sus militantes. Eso sólo lo podrán conseguir quienes una vez finalizadas las campañas puntuales inicien un proceso de organización en sintonía con lo que la gente espera.
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